
A nadie se le escapa, que Celdrán lleva dos años pidiendo su retiro a gritos dentro de su partido. Me explico: uno no es lo que dice, sino lo que hace; y el alcalde de Badajoz, se piropea constantemente y últimamente hace todo lo contrario. Celdrán, está tomando decisiones sorprendentes, que a algunos nos hace pensar -con todo el respeto que se merece- que tantos años de responsabilidad desgastan psicológicamente a cualquier persona, y máxime cuando se alcanzan ciertas edades (69), y que viaja a una jubilación merecida, lanzando mensajes a su partido, para que no le pongan más pegas en su marcha.Y es que no es normal, que el alcalde, diga de sí mismo, que ha sacado de la ruina al ayuntamiento, cuando este año podemos llegar a los 15.000 millones de pesetas de endeudamiento -la cifra más alta en deuda de la historia de la ciudad-. También, saca pecho con notoriedad cuando dice que su familia le enseñó a gastar con austeridad si el dinero no sale de su bolsillo, pero se atreve a pagar una cena de casi 800.000 pesetas del dinero de todos los badajocenses en un restaurante de reconocido prestigio de nuestra ciudad -con la excusa de compartir velada con los medios de comunicación- en la que invitó a los 15 concejales de su grupo (como representación municipal exclusiva), con parejas incluidas para el banquete, y en estas navidades, cantando los villancicos de la crisis de la que tanto se compadece. Nuestro alcalde, dice de él, que es una persona transparente, y el mes pasado escondió deliberadamente a los medios de comunicación la compra de un segundo Volvo (ha comprado dos en plena crisis) por valor de 8 millones de pesetas para el traslado de los concejales a los castigados barrios de Badajoz (líder de audiencia en Cuatro, con “Callejeros”). Miguel Celdrán, dice, que se mete en la piel de los parados de Badajoz;, sin embargo, en sus presupuestos no incluye ni un sólo euro en generación de empleo directo por parte de la administración local. Dice que siente impotencia, pero se niega a arrimar el hombro como han hecho muchas administraciones (también de su partido) en estos momentos que vive el país.Pero quizás, el punto de inflexión entre lo que dice y hace el alcalde, se constata en su defensa por la Democracia y como actúa: se le ha ocurrido, con la complicidad de su concejala de incultura y algún que otro pensador a sueldo, que a Margarita Nelken -única diputada por Badajoz en tiempos de la República y elegida tres veces consecutivas por el pueblo- hay que quitarle la calle, que democráticamente le puso un pleno del ayuntamiento de Badajoz en el año 1985. Y todo esto, en medio de la aplicación de la Ley para la Memoria Histórica, intentando que la gente confunda a las víctimas del franquismo con sus verdugos, o lo que es peor aun para la Democracia, rompiendo un acuerdo institucional alcanzado cuando su partido, estaba en la oposición; ¿Se imaginan que todos los gobiernos locales se dedicaran a quitar las calles que pusieron sus predecesores, por ser de partidos políticos diferentes?En los argumentos que utilizan en su delirio ideológico, dicen que Nelken en sus escritos, apoyaba la violencia contra el poder establecido, para la revolución de la clase obrera. Y comparan la lucha por la libertad (con la dificultad añadida de ser mujer en aquella época) con las pistolas del General Mola -por ejemplo-, que firmaba órdenes de exterminio para todos los que no pensaran como él. Para Celdrán, ¿es lo mismo Mola que Nelken?, ó ¿le mola más Mola que Nelken? Sinceramente, creo que esta es la cuestión: la nostalgia del régimen hace que defienda al dictador y a los asesinos del golpe. Por lo tanto, digo que soy transparente, honrado y democrático, y soy todo lo contrario. Así está demostrando ser Celdrán (al menos en esta legislatura), el cual lo único que mantiene intacta es la provocación ideológica mezclada con ese trapicheo del que es experto, hablar de todo menos de su incapacidad como gobernante en esta década que ya se le escapa a su visión de futuro, y con el agrabante, de que en estos dos últimos años sus decisiones nos llevan a la deuda municipal más grande de la historia de la ciudad. Quiero creer, como dije al principio, que actúa de esta forma, en clave interna, para que en su partido le dejen jubilarse. De todas formas, le dejen retirarse o no, serán los ciudadanos dentro de dos años, quienes le hagan disfrutar de esas vacaciones. Sino, tiempo al tiempo. Eso sí, está haciendo méritos más que sobrados.
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